Tripas llevan piernas.
Cada día se aprende algo nuevo.
El miedo guarda la viña.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
No hay pero que valga.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
La necesidad hace maestros.
Buena burra hemos comprado.
Si hay miseria, que no se note
Agua de llena, noche de angulas.
Contigo me entierren, que me entiendes.
El que con cojos anda se llama bastón.
El que se brinda se sobra.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Tiene más vida que un gato.
Caballo alquilado, nunca cansado.
El que no arriesga no gana.
Campo bien regado, campo preñado.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Niño mimado, niño mal educado.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
El que se queja, sus males aleja.