Tres pies para un banco y el banco cojo.
Más vale tender la mano que el cuello.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Una obra acabada, otra empezada.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
A dádivas, no hay acero que resista.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
La práctica vale más que la gramática.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Cuenta y razón conserva amistad.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Flaco hombre, mucho come.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
La sagre es más espesa que el agua.
El hablar bien, poco cuesta.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Irse de picos pardos.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
A quien come muchos manjares no faltarán enfermedades.
Nunca llovió que no se despejara.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.