Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Buena burra hemos comprado.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Contigo me entierren, que me entiendes.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Cada día se aprende algo nuevo.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Tripas llevan piernas.
El que con cojos anda se llama bastón.
A quien come muchos manjares no faltarán enfermedades.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Tiene más vida que un gato.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
La necesidad hace maestros.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Campo bien regado, campo preñado.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El miedo guarda la viña.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
El que no arriesga no gana.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Le sacan punta a una bola de billar.
Niño mimado, niño mal educado.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
La lima, lima a la lima.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.