Más se junta pidiendo que dando.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
En Agosto trilla el perezoso.
Bien canta Marta después de harta.
Cabeza grande, talento chico.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Al que le pique, que se rasque.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Bebe y ata la bota.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
O la bebes o la derramas.
A la sombra del favor, crecen vicios.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Al mal año, tarria de seda.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
No cantes victoria antes de tiempo.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Mira la peseta y tira el duro.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.