Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Toda flor quiere ser fruto.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
El gallo donde canta come.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Rey determinado no ha menester consejo.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Quien hace, aplace.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
De padres asientos, hijos taburetes.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Cada cosa pía por su compañía.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Boca abierta, dientes de oro.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
De noche madrugan los arrieros.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Mujer casada, casa quiere.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.