Frailes y monjas, del dinero esponjas.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Dar con la puerta en la cara.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
A perro viejo no hay tus tus.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
En 36 platos hay 72 enfermedades.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Haz lo que creas que está bien.
Irse con la soga entre los cachos.
Deja la bola rodar, que ya parará.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
O Corte o cortijo.
No caben dos pies en un zapato.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Bodas en Mayo, males las llamo.