Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Estorba más que un colchón en la cocina.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
No se hablar, y me mandas predicar.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Hacer el primo.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Carga que place, bien se trae.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Marido, comprad vino; que no lino.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
No necesito niguas para ser tishudo.
No busques pan en la cama del can.
Salvarse por los pelos.
A rey muerto, principe coronado.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
El gato escaldado, del agua fría corre.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
De desagradecidos está el infierno henchido.
A mi, mis timbres.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Contra gustos, no hay disgustos.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Dando y tomando, no cabe engaño.