El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
el fracaso es la madre del éxito.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
La lluvia no se queda en el cielo.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Amor de amos, agua en cestos.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
No seas amigo de los necios.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Hombre avisado, medio salvado
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
No coma cuento coma carne.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
El verano es la madre de los pobres
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
El carcelero es un prisionero más.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
En camino largo, corto el paso.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.