Casada te veo; otro mal no te deseo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Callar y callemos que todos de barro semos.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Las paredes oyen.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Se llena antes el ojo que el papo.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
La oración breve sube al cielo.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
De perdidos, al río.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Cada cabeza es un mundo.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
El vino en jarro cura el catarro.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Un buen día nunca se olvida.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Lo que no conviene no viene.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.