A barco nuevo, capitán viejo.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
A los locos se les da la razón.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
No arrojes margaritas a los puercos.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Sal derramada, quimera armada.
Van al mismo mazo.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Chocolate frío, échalo al río.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Más vale una imagen que cien palabras.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Desvestir un santo para vestir otro.
Más vale ensalada que hambre.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Pescar en río revuelto.
Ladra de noche para economizar perro.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Difama, que algo queda.
Escucha tu corazón... que sabe.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
El arroz ya está cocido.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.