La felicidad es como un león insaciable
A barco nuevo, capitán viejo.
Amor de lejos, felices los cuatro
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Sal derramada, quimera armada.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Van al mismo mazo.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Más vale una imagen que cien palabras.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Chocolate frío, échalo al río.
Más vale ensalada que hambre.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Desvestir un santo para vestir otro.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Ladra de noche para economizar perro.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Pescar en río revuelto.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Sabio en latín y tonto en castellano.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Difama, que algo queda.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
El beber es hidalgo, y el comer es villano.