Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Esquílalas pero no las desuelles
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
A buey viejo, no se le saca paso.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Lo pasado, pisado.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Si te he visto no me acuerdo.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
A gallo viejo gallina joven.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Beso, queso y vino espeso.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Bicho malo nunca muere.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Quien teme la muerte no goza la vida.