El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Comida hecha, amistad deshecha.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Año nuevo vida nueva.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Creerse el papá de los helados.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Ve tu camino para no tropezar.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
A buenas horas, mangas verdes
A casa vieja, portada nueva.
Cuando el pobre lava, llueve.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Dar palos de ciego.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
La lengua queda y los ojos listos.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
La mentira busca el rincón.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.