Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
De lo bendito, poquito.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Más vale la sal, que el chivo.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
La labranza no tiene acabanza.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Ajo cebollino, para con vino.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Quien se duerme, no pesca peces.
Quien aprisa asa, quemado come.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Bailarines en cojos paran.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
De pico, todos somos ricos.
No dejar títere con cabeza.
Santo Tomé, ver y creer.
Gallo fino no extraña gallinero.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Con el callar, vencerás.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Gato enratado no quiere pescado.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Después de beber cada cual dice su parecer.
A perro sarnoso todo son pulgas.
La mano perezosa, pobre es.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.