Nada hay nuevo bajo el sol.
La muerte hace reflexionar.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
A fullero viejo, flores nuevas.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Nunca llueve a gusto de todos.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Amar sin padecer, no puede ser.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Donde mores no enamores.
Persevera y triunfarás.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
A otro perro con ese hueso.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Viento del solano, agua en la mano.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Bolsa llena, quita las penas.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Año de pitones, año de cabrones.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Ni en pelea de perros te he visto
Obremos a no ver, dineros a perder.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Ave que vuela, a la cazuela.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.