Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Madre pía, daña cría.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Una hora de hoy es mejor que dos de mañana.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Entendido y anotado.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Más mato la gula que la espada.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Nadie muere la víspera de su muerte.
La muerte no anda en zancos.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Un fresno es bueno delante de la casa.
Dar carne al lobo.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
La tos seca es de la muerte trompeta.
Las penas con pan son buenas.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
O Cesar, o mierda.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El hombre es para el hombre un espejo.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Canas y armas vencen las batallas.