Llegaste como caído del cielo.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
El que bien vive, harto letrado es.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
La esperanza no llena la panza.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
No eches toda la carne al asador.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Necios y gatos son desconfiados.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
La vida es una universidad.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Que dulce queda la mano al que da.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Una buena capa todo lo tapa.
Nunca anochece donde se ama.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.