Del ocio nace el feo negocio.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Agua beba quien vino no tenga.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
A diente cogen la liebre.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Bien o mal, junta caudal.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
El oficio hace maestro.
Dar el consejo y el vencejo.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
A más vivir, más sufrir.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
La casa quemada, acudir con el agua.
Tiene más carne un huevo frito.
No arrojes margaritas a los puercos.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Juego de manos, rompedero de ano.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Bien cantas, pero mal entonas.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
El tiempo de Dios es perfecto.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.