Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
El que bien vive, harto letrado es.
Llegaste como caído del cielo.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Necios y gatos son desconfiados.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
No eches toda la carne al asador.
Aquí no hay más cera que la que arde.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
La esperanza no llena la panza.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Que dulce queda la mano al que da.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Una buena capa todo lo tapa.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
La vida es una universidad.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.