Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Perro que ladra, guarda la casa.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Oye primero y habla postrero.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
El amor es el premio del amor
A burlas, burlas agudas.
No se cazan liebres tocando almireces.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
A escote, no hay nada caro.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Madre no hay más que una.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Fía mucho, más no a muchos.
Hombre amañado, para todo es apañado.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Manos duchas comen truchas.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Los justos pagan por pecadores.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Este batea y corre para tercera.
El que tiene sed, busca agua.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Para su casa no hay burro flojo.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.