Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
La necesidad hace a la vieja trotar.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
De aquí a cien años, todos calvos.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
No hay camino sin tropiezo.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
De chica candela, grande hoguera.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Los sordos no oyen, pero componen.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
A chico santo, gran vigilia.
Amanecerá y veremos.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.