Bocado engullido, su sabor perdido.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Después de la guerra, todos son generales.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Fruta que pronto madura, poco dura.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos
De suerte contentos, uno de cientos.
La larga visita la alegría quita.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Hacer enseña a hacer.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Después de que baile bien aunque sea fea.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Mujer al volante, peligro constante.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Nuestro gozo en un pozo.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Demasiado hacer el amor acaba en nada