Hay que ser puerco pero no trompudo.
Burro cansado, burro empalmado.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Los bienes son para remediar los males.
Hay amores que matan.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Palabra dada, palabra sagrada.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Vamos a ver dijo el ciego.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Ligero como el ave de San Lucas.
Cortesías engendran cortesías.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
No es lo mismo ser que haber sido.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
El haragán es el hermano del mendigo.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Cazador con levita, quita, quita.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
La esperanza mantiene.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Los cascos salen a la botija.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Quien escucha, su mal oye.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.