El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Con pan, hasta las sopas.
Para presumir hay que sufrir.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Carne en calceta, para quien la meta.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Salir junto con pegado.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
El sastre de fama, conoce la trama.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
La razón y el agua hasta donde dan.
Al sudado, el agua fría a un lado.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Más pija que el Don Bosco.
A comida de olido, pago de sonido.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Lengua malvada corta más que espada.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.