Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
El perro con rabia, de su amo traba.
Como la espada, así la vaina.
Cada maestrito tiene su librito.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
El buen vino en vaso chico.
Júntate, que junto estabas.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Ingratos hacen recatados.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Cada día se aprende algo nuevo.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Quien busca, halla.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Arena y cal encubren mucho mal.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
El perezoso siempre es menesteroso.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
A cautela, cautela y media.
Échate este trompo a la uña.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Bien está lo que bien acaba.
Puta en ventana, mala mañana.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Salvarse por los pelos.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
La esperanza alegra el alma.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.