Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
El ladrón juzga por su condición.
Hasta ajustar, regatear.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Cague la espina quien se comió la sardina.
A buena confesión, mala penitencia.
Del ahorro viene la posesión.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Una en el papo y otra en el saco.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Remendar y dar a putas.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
No comas ansias.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Quien se excusa se acusa.
Cada pardal a su espigal.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Tiene más cuentas que un rosario.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Amor con celos, causa desvelos.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Por las faldas se sube a las montañas.
No se puede repicar y andar en la procesión.
La buena mula en el establo se vende.