Mal ojo le veo al tuerto.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Sabio en latín y tonto en castellano.
La misa, dígala el cura.
Sin pito y sin flauta.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
El amor entra por los ojos.
Como es la mujer, así es la casa.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
La fortuna es madrina de los necios.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Quien escribe mucho desvaría
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Mal me huele, quien mucho huele.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
No saber una jota.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Puso pies en polvorosa.
Pajaro que comió, voló.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
A donde va la gente, va Vicente.
A bien obrar, bien pagar.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
En casa del músico, todos saben cantar.
Oír es precioso para el que escucha.
El que no habla, no yerre.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Hacer pinitos.
Reza, pero no dejes de remar.
Mucho ojo, que la vista erro.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.