A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Las sueños, sueños son.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Por el árbol se conoce el fruto.
El viejo que se cura, cien años dura.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Joven intrépido no deja memoria.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Incluso el día más largo tiene un final
De mi maíz ni un grano.
Amistad de yerno, sol en invierno.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Hablando la gente se entiende.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Febrero, el mes de los gatos, cayeron en la cuenta y toman todo el año.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Lo barato cuesta caro
Las aguas mansas son las peores
A palabras vanas, ruido de campanas.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Yemas de Abril, pocas al barril.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
El casado casa quiere.
Al mal año, tarria de seda.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Emborrachar la perdíz
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.