Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
La sierra, con nieve es buena.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Un Julio anormal seca todo manantial.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Freídle un huevo, que dos merece.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
A fin de año, remienda tu paño.
En el camino se enderezan las cargas.
En el refugio del otro vive cada uno
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Más ven cuatro ojos que dos.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
A la ocasión la pintan calva.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
No hay como la casa de uno
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Araña de día, carta o alegría.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Más doblado que carpa de camión.
A liebre ida, palos al cubil.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Los refranes no engañan a nadie.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Alegrías secretas, candela muerta.
Por una alegría mil dolores
Boda mojada, novia afortunada.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
A año tuerto, labrar un huerto.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.