No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Hacer de toda hierba un fardo.
A cada necio agrada su porrada.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
El que come y canta algún sentido le falta.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
El que nada debe nada teme.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Es mejor sudar que temblar
Viajar con un amigo hace amar la vida
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Aquí el más tonto hace relojes.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
El que se va no hace falta.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Mal de locura, solo la muerte cura.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Elige tu compañía antes de sentarte.
A falta de trigo, venga centeno.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Cavas tu tumba con los dientes.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.