Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Escritura es buena memoria.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Manda, manda, Pedro y anda.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
De un peligro, con otro me libro.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
La muerte, al pobre no se atreve.
Apaga la luz, Mañosón!
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Faena acabada, faena pagada.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Agua fina saca la espina.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
La fantasía es necesariamente inútil
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Jugar a dos barajas.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Donde hay obras, hay sobras.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
El miedo no anda en burro.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Amar a todos, confiar en nadie.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Amistades conserva la pared medianera.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Los de Morón como son, son.
A los tuyos, con razón o sin ella.