Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Hacer castillos en el aire.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
El mejor sol es el que calienta hoy
Perro flaco soñando con longaniza.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
A cada paso, un gazapo.
Trabaja y no comerás paja.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
La comprensión siempre llega más tarde.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Quien mal cae, mal yace.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
Después de un gustazo, un trancazo.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
A ojo de buen cubero.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Ya los perros buscan sombra.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.