Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Alegría amagada, candela apagada.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Cada gallina a su gallinero.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Los dioses ayudan al que trabaja
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
A ruin, ruin y medio.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Juntos pero no revueltos.
Puerta de villa, puerta de vida.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Abril llovedero, llena el granero.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Agua al higo, que ha llovido.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
El amor es ciego.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
No necesito tecomates para nadar.