Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El sueño es alimento de los pobres.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
A ama gruñona, criada rezongona.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
La vida es así, y el día es hoy.
Con pan y vino, se anda el camino.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Cada uno canta como quiere.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
A la pereza persigue la pobreza.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Hijos casados, duelos doblados.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
El rico nunca está satisfecho.
Cada arroyo tiene su fuente.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El que no chilla, no mama.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Renegad de viejo que no adivina.