Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Poderoso caballero es don dinero.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Quien cerca halla, cerca calla.
Con pedantes, ni un instante.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Para su casa no hay burro flojo.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
En casa de tu hermano eructa pollo aunque comas mierda.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Bebe y ata la bota.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Visitas, pocas y corticas.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
El mandar no quiere par.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Amistad que murió, nunca renació.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
De cabo a sargento, y no está contento.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.