En Octubre, la oveja cubre.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Cada día trae su propio afán.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Plata en mano, culo en tierra.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
En buena casa, mal inquilino.
Casa chica infierno grande.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
O faja o caja.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Lo que siembres, recogerás.
No hay que arrear ganado flaco.
Mi secreto, en mi pecho.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
La Luna de Enero y el amor primero.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Sobre mojado, llueve.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
La mala cama hace la noche larga.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
A la zorra, candilazo.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Olla reposada, no la come toda barba.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Los duelos con pan son menos.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.