Fuerza sin maña no vale una castaña.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
La noche para pensar, el día para obrar.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Ni vive, ni deja vivir.
Al mal segador la paja estorba.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
La cabra coja, junto a la casa trota.
El Rey reina, más no gobierna.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
La que no baile, de la boda se marche.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Quien hace preguntas no es tonto.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Reloj y campana, muerto mañana.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
El cerdo siempre busca el fango.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Un año bueno da para siete malos.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
El ducado nunca huele a robado.
Olvidar una deuda no la paga.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
A la gorra, ni quien le corra.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.