De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Después de la victoria, aprieta el casco.
A causa perdida, mucha palabrería.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Para el postrero no hay cuchara.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Más haces callando que gritando.
Amante atrevido, de la amada más querido.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
O Corte o cortijo.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Pasará, sea lo que sea.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Calma piojo que el peine llega.
Buenas razones cautivan los corazones.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Humo de hogar no empaña el cielo.
El que las hace, las imagina.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
El amor es una hierba espontánea
Benavente, buena tierra y mala gente.
Del que jura, teme la impostura.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Quien se quemare, que sople.
El que trae , lleva.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Favor publicado, favor deshonrado.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Estás más perdido que un juey bizco.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.