Campo florido, campo perdido.
Quien lo hereda no lo hurta.
A gran salto, gran quebranto.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Una van de cal y otra van de arena.
Hay que leerle la cartilla.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Moda y fortuna presto se mudan.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Buena es la costumbre en el bien.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
El pez grande en la mar se hace.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
A mis años llegaras o la vida te costara.
El inferior paga las culpas del superior.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
La espina saldrá por donde entró.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Buena olla y mal testamento.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Las desgracias no vienen solas.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
El ruin calzado sube a los cascos.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Como la espada, así la vaina.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Buey lerdo, bebe agua turbia.