Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Cuando masques, no chasques.
El necio dispara pronto sus dardos.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Qué pacaya te echaste encima!
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Siempre que llueve, escampa.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Quien siempre adula se quema las mangas
El melón y la mujer, malos son de conocer.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Hortelano tonto, patata gorda.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
El llanto alivia el quebranto.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Roma, acuerdos y locos doma.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
El tonto ni de Dios goza.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Al mal circo le crecen los enanos.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Donde ajos ha, vino habrá.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.