Al matar los puercos, placeres y juegos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Estos son polvos de aquellos lodos.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Las prendas de ropa son alas.
A ojo de buen cubero.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
En verano hasta el más seco suda.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Quien no arde en llamas no inflama
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
En tiempo de campaña, apaña.
Reunión de pastores, oveja muerta.
A casa vieja, portada nueva.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Pan no mío, me quita el hastío.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Hija que casas, casa que abrasa.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Agua en Marzo, hierbazo.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
El muerto delante y la griteria atrás.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.