Las ideas están exentas de impuestos.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Nunca anochece donde se ama.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
A ama gruñona, criada rezongona.
La alegría intensa es cosa seria
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Por los cuernos se agarra el toro.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Saber uno los bueyes con que ara.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Más mamado que chupo de guardería.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Boca de miel y manos de hiel.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Alegría, belleza cría.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Quien mucho desea, mucho teme.
A veces se llora de alegría.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
A cántaro roto, otro al puesto.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Como hormigas en la sartén al fuego.