Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
A buen santo te encomiendas.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
A flores nuevas, afeite perdido.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Pa'trás como las del marrano.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
No es buen mosto el cocido en Agosto.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Quien canta, su mal eta.
Día de agua, taberna o fragua.
Llora tus penas y deja las ajenas.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Una vez al año no hace daño.
Gota a gota, la mar se agota.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
El que muda de amo, muda de hado.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Amor de niña, agua en cestillla.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
El llanto sobre el difunto.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Ama al grado que quieras ser amado.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.