Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Juego y bebida, casa perdida.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
No hay año sin desengaño.
Otro gallo le cantara.
De buena harina, buena masa.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Un buen día vale por un mal mes
A un fresco, un cuesco.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
En Abril, aguas mil.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
La mala cama hace la noche larga.
Si llueve en Febrero, en todo el año hay tempero.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Zun de noche, se sube a un coche
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
El hombre haragán trabaja solo al final.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Buena vida, arrugas tiene.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El yerro encelado, medio perdonado.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Burla con daño, no cumple el año.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Ávila, santos y cantos.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
En enero no te separes del brasero.