Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Remo corto, barca pequeña.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
A gran seca, gran mojada.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
La verdad sale en boca de los niños.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
La fe no tiene miedo.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
El buen hijo a su casa vuelve.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Son muchos los hijos del muerto.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Mediado enero, mete obrero.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.