El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Maestro de atar escobas.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
El ignorante al ciego es semejante.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
El que trae , lleva.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Tropezando se aprende a caminar.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Hacer un hueco para tapar otro.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
No hay tonto para su provecho.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
Al más charrán paga le dan.
Fue a santiguarse, y sacóse un ojo.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Nunca acaba el que nunca empieza.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Hoy figura, mañana sepultura.
Rectificar es de sabios.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Cada uno dice quién es.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Quien tuvo, retuvo.
No seas amigo de los necios.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.