Una y no más Santo Tomás.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Amores de lejos no son parejos.
Cuando no hay lomo, tocino como.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Como el espigar es el allegar.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
El bien viene andando, pero el mal volando.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Vino con tomate no es un disparate, y si éste es frito, mejora tu vinito.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Más chulo que un ocho.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
El más cuerdo, más callado.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Pedir más es avaricia.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Meter aguja y sacar reja.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El ignorante al ciego es semejante.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.