Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Se dice el milagro pero no el santo.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Calma piojo que el peine llega.
Amor nunca dice basta.
La lujuria nunca duerme.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Con chatos, poco o ningún trato.
La risa abunda en la boca de los tontos.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Entendido y anotado.
Callando el necio, se hace discreto.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Buscar los tres pies al gato.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Secreto de tres, secreto no es.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
En casa del herrero, martillo de palo.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Cada uno habla como quien es.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Lancha La no pasa en balde.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
No dar ni recibir, sin escribir.