Las aguas quietas, corren profundas.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
A la hija casada sálennos yernos.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Nadie muere la víspera de su muerte.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Cada pardal a su espigal.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena.
Vale más tener que no desear.
En buena casa, mal inquilino.
Hijo mimado, hijo malcriado.
De ese infierno no salen chispas.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Lo que no se conoce no se apetece.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Boca seca hace bolsa llena.
Hablar hasta por los codos.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Por el rastro se da con la liebre.
Una hora de contento, vale por ciento.
El hombre es un animal de costumbre.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.