La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Cuando tu ibas, yo venia.
Hablar poquito, y mear clarito.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
No hay viejo sin dolor.
La vida da muchas vueltas.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
La letra, con sangre entra.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Tres al saco y el saco en tierra.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
El hablar es plata y el callar es oro.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Las aguas quietas, corren profundas.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
A la hija casada sálennos yernos.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.